viernes, 19 de octubre de 2018

Camino de San Salvador. Etapa cuatro. Bendueños- Mieres. Perdido.



Esta es una etapa fea, sobre todo viniendo de la anterior. Además, en los primeros kilómetros, en un tramo de bosque, me perdí.

Perderse en el camino, tener que volver atrás, no saber cuánto más vas a alargar la etapa, la duda entre retornar o intentar inventar...cada metro caminando consciente de que estás perdido equivale, en cansancio físico y mental, a muchísimos de los otros. 

Quizá lo mejor para entenderlo sea el tiempo que caminas por la vida sabiéndote extraviado. 

Quizá lo mejor para explicar el camino sea la vida o, mejor...al revés.

(En todo caso no hay nada que no consuele un buen bocadillo de carne guisada en Pola de Lena).



martes, 16 de octubre de 2018

Camino de San Salvador. Etapa tres. Poladura - Bendueños. A medida.


Ya lo decía Serrat: "De vez en cuando la vida se hace de nuestra medida".

La etapa entre Poladura y Bendueños -ya avisaban las guías- es "la etapa que todo peregrino quisiera recorrer". Preciosa. Hecha a medida.

Albergue Santuario regentado por Sandra, impoluto y de ensueño, de todo y bueno, cena acojonante. La voluntad. Ella encantadora, todo facilidades. A medida.

Y el equipo. Pocas veces se ha hecho en mis caminos y nunca como en este:
- José Luis, jubilado tarraconense de Sevilla que salía a caminar a las cinco y media.
- Jose Manuel, jubilado barcelonés de Málaga y su hijo, Nacho, barcelonés de Barcelona, que parecían Lemon y Matthau en sus mejores tiempos.
- Y yo.

Risas y surrealismo sin parar al encontrarnos en los albergues. A medida.

Ojalá estos "de vez en cuando" fueran más frecuentes. Por desear...Ojalá siempre. 

lunes, 15 de octubre de 2018

Camino de San Salvador. Etapa 2. La Robla - Poladura de la Tercia. Dos bromas.



Entre La Robla y Poladura de la Tercia hay un precioso ascenso al alto de Forcadas de San Antón (1462 m). Además, dos bromas.

La primera, llegando a Buiza, observa señorial y desafiante. El peregrino lo ve y desenfunda raudo y en absoluto silencio el móvil para fotografiarlo antes de que se mueva. No hay duda, es un lobo, yo lo he visto antes en "El hombre y la tierra". Tira diez, quince fotos, con más zoom, con menos, con HDR, encuadra mejor... Cazada ya la víctima en todos los ángulos posibles, relamiéndose el peregrino pensando en instagram sigue caminando, ahora ya haciendo todo el ruido posible para que el lobo se vaya. No da miedo ahí arriba al otro lado del río. No vendrá.
Pero no se mueve...y conforme va variando el ángulo descubres que es una escultura de latón.

La segunda Beberino y su fuente del peregrino. Un pueblo por el que pasan caminantes sedientos, con ese nombre y esa rima, tenía que tener una fuente, Maktub, estaba escrito...pues bien, parece que no se solucionó hasta hace dos años. La foto lo atestigua.

domingo, 14 de octubre de 2018

Camino de San Salvador: Etapa 1. León-La Robla. Fabrica come ermita.



Antes de llegar a la Robla se pasa por la ermita de la Celada, en honor a la Virgen de las Nieves. Aparte de cumplir el ritual de poner tu mano sobre una huella puesta allí a ese propósito: "Coloca tu mano sobre la mía y que la bondad que alberga en tu interior impregne este lugar" (lo que viene siendo que te chupan un poco la energía), se asoma un pensamiento a la cabeza...

Parece ser que esta ermita se construyó en gratitud a la virgen por ayudar a los cristianos en alguna batalla contra los moros. Lo que no ganó fue la batalla contra la industrialización.

(Os prometo que en la foto está la ermita, encontradla).

Camino de San Salvador. Prólogo.







Igual que el año anterior.

Mismo vuelo de Norwegian a Madrid. el cercanías a Chamartín, el tren a León. El mismo paseo por San Isidoro y San Marcos, la foto con la estatua del peregrino, la autofoto con la catedral de fondo.

Escogí el mismo supermercado, compré lo mismo para comer al día siguiente y dormí en el mismo albergue. Por poco no me tocó la misma cama. No hay que ser supersticioso, trae mala suerte.

También llevé mi Moleskine, claro, y también escribí algo sentado en el banco de San Marcos:

"Ha pasado un año de uno de los momentos más difíciles y tristes de mi vida, tener que abandonar el camino sin haberlo comenzado. Se agolpan sentimientos, emociones...pero prefiero sentirlos que escribirlos. Este año espero llevar a cabo el plan previsto".

Y sí. Lo hice.

martes, 16 de enero de 2018

El círculo



Gracias al círculo siempre vuelve ese momento del año en el que, al aparcar en el hospital, me encuentro esto. 
Y es que siempre acaba llegando ese día claro en el que, entre las ramas secas de la higuera invernal - los obstáculos de la vida que parece que nos intentan tapar la luz- se cuela un rayo de sol.

El "Tomorrow" de Annie al final acaba siendo un "today". El círculo. TENÉIS que escucharla: https://m.youtube.com/watch?v=fhdmI_Ugst8


jueves, 20 de abril de 2017

Sanabres 10. Santiago.



Llegar a Santiago siempre emociona; incluso aunque te hayan cambiado la oficina de información al peregrino y ahora sea mucho más insulsa; incluso aunque el camino se haya popularizado tanto que las colas interminables para coger la Compostela te obliguen a hacer una última y sorpresiva etapa del camino, “Santiago-Santiago”, quizá la más cansada de todas; incluso aunque después de tantas horas de soledad descansando de los excesos consumistas esta sea una ciudad tan agresiva, invasiva, atracante.

Pero  emociona, llegar a la plaza del Obradoiro y estar allí de pie un momento siendo el centro, sintiéndote imán, y esperar a llegar a las arcadas del ayuntamiento para tirar la mochila a un lado, sentarme y, entonces sí, levantar la vista para ver la catedral…

Esta sí que está ahí viendo pasar el tiempo. Y los peregrinos. Y viendo pasar el tiempo por los peregrinos que, como en mi caso, llegaron por el francés siendo uno, volvieron por el mismo francés siendo otro, luego por el inglés la única vez que vine acompañado, luego por el portugués, y esta vez, en dos etapas, dos años más viejo, por el sanabrés.

 Y rendirte al torrente evocador: el frío y el calor, la lluvia y la sed, el hambre y los desayunos, las cuestas arriba y las frambuesas silvestres, la plena consciencia de ti mismo y de dónde acabas,  y esa extraña sensación de estar a punto independizarte del gran animal del que has formado parte por unos días, de volver a estar solo, de dejar de ser una célula de esa masa informe que se desplaza hacia Santiago.


Acaba el camino de Santiago y, allí mismo, empieza el camino.