miércoles, 8 de enero de 2014

Me he hecho pupita (Crónica de una lesión IV)






 Sigo con la narración del día de autos:

 Empecé a toda leche (para mi nivel, 4:34 el primer kilómetro sin calentar ni nah, mariconadas...) y seguí más rápido aún: 4:06 el segundo. A mitad del primer kilómetro ya dolía pero...qué os voy a decir, ya sabéis la cabezoneriESTUPIDEZ del corredDE ESTE CORREDOR QUE OS HABLA. Mantuve, 4:13 el tercero y con mucho dolor 4:13 el cuarto. Elo me acompañaba en bici y a partir del tercero ya me decía que parara, que cojeaba, pero quería completar al menos cuatro...

TOOOONTOOOO...

Al sonar el pip-pip del cuarto kilómetro paré, no podía más, iba al lado de la playa y ya no pude volver ni por la arena. Me dolía mucho al apoyar el pie en el suelo. El metatarso, claro.

 He descubierto ahora que yo siempre corrí así, por eso se me hacía tanto callo en esa zona con las amortiguadas clásicas, por eso me sentí tan a gusto con el cambio a las minimalistas que favorecen esta forma de correr y por esto (aunque reconozco otros factores posibles y acompañantes) había ganado en cortísimo espacio de tiempo, treinta segundos por kilómetro al crono (una burrada). Y por esto, por este cambio de intensidad a muchísimo mayor en golpe (nada de amortiguación), y en velocidad (no en volumen ya que no estaba corriendo más de lo habitual, si acaso algo menos) seguramente, me lesioné.

(*Ya lo sé, bejota, ya lo sé, pero ya estaba todo escrito y ya... lo cuelgo. Medio me comprometo, si tengo tiempo, a contarte, cuando acabe con esto, un cuento cortísimo de después de navidad que me pasó ayer).

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